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Autor: HÉCTOR ESTEPA

Fuente: El Mundo, 17/02/2015  

Artículo publicado en el número 181 de La Aventura de la Historia

Atraviesa Grecia uno de sus momentos más difíciles. Los escaparates vacíos en Atenas son testigos de cinco años de recesión económica. El retroceso ha caído como una losa: los suicidios se han multiplicado. El sueldo medio ha disminuido en más del 23 por ciento. El 27 por ciento de los helenos no tiene trabajo. Parte de esa caída se debe a las durísimas medidas de ajuste. Grecia ha firmado dos pactos de austeridad con la Troika -la CE, el BCE y el FMI- para conseguir sendos rescates financieros por 240.000 millones de euros y así poder pagar sus facturas. La contrapartida son grandes recortes.

Alemania ha sido quien más dinero ha prestado. También el que más ha exigido: los medios germanos y los políticos han ejecutado una campaña mediática contra las disfuncionalidades del Estado deudor. La posición alemana ha levantado la germanofobia entre muchos helenos, que han contraatacado: ¿qué ocurriría si no fuera Grecia quien debe dinero a Alemania, sino al revés?

Para hallar la respuesta hay que remontarse a abril de 1941. Media Europa se encontraba bajo el dominio de Hitler. Su mayor aliado, Benito Mussolini, había intentado conquistar el sur de los Balcanes. Solo lo consiguió con la ayuda alemana: el líder nazi desató el 6 de abril una blitzkrieg en Grecia, la Operación Marita. Tres semanas más tarde caía Atenas.

Una de las primeras medidas de los ocupantes fue nombrar un gobierno títere y hacerle pagar un préstamo financiero. También requisó materias primas y alimentos. Esas incautaciones desataron una grave crisis humanitaria: hasta 300.000 personas murieron de hambre, más de 70.000 en el primer invierno: “Se llevaron toda la comida. La gente fallecía por inanición en las calles”, recuerda el nonagenario excombatiente de la Resistencia Stelios Zamanos. Miles de griegos más murieron hasta la liberación del país en octubre de 1944.

Durante décadas, Zamanos y sus compañeros del Frente de Liberación Nacional han exhortado a los Gobiernos helenos a reclamar a Berlín el pago de las reparaciones de guerra, entre ellas el préstamo aprobado por los colaboracionistas. Ningún líder heleno de posguerra les había escuchado, hasta hoy.

Filtración interesada

El Gobierno del conservador Antonis Samaras se ha propuesto recuperar el dinero y ha elaborado un informe que se filtró a la prensa en abril. Grecia podría exigir a Alemania 162.000 millones de euros. Esa cifra equivale a la mitad de la deuda pública del país. Hasta 108.000 millones corresponderían a reparaciones por pérdidas humanas e infraestructuras. Los otros 54.000 millones son la cantidad que debería Berlín por el préstamo que obligó a efectuar al gobierno títere durante la ocupación.

El ministro de Economía teutón, Wolfgang Schäuble, replicó: “Ese asunto fue resuelto. Pagar está fuera de toda cuestión“. Grecia ha preferido no prender la llama. Otros investigadores incluso han arrojado sus propias cifras. Es el caso del exministro de Economía Nikos Jristodoulakis: Grecia solo podría reclamar 13.000 millones de euros a Alemania en concepto de cancelación del préstamo otorgado por el gobierno títere, teniendo en cuenta la hiperinflación en Alemania y Grecia durante la guerra.

Alemania se resiste a abonar un solo euro. Si paga algo a Atenas, deberá pagar a todos los demás

Buena parte de Europa ve la cuestión como una forma de presionar a Berlín y relajar los objetivos de austeridad. La izquierda radical griega también exige las reparaciones. Uno de los diputados más insistentes es Manolis Glezos, un histórico partisano. Él y Apostolos Santas derribaron en mayo de 1941 la bandera nazi en la Acrópolis y ocho de cada diez griegos aprueban la reclamación.

Atenas se encuentra ante un complicado proceso. La postura alemana es inamovible: Grecia renunció a cualquier demanda al firmar el Tratado de Londres en 1953. El pacto entre las potencias occidentales y Alemania incluyó la condonación de la mitad de la deuda teutona, la no reclamación de indemnizaciones posteriores y que el país solo pagara si tenía superávit comercial.

Grecia no recibió dinero tras ese pacto. El motivo es la naturaleza del empréstito desembolsado por el gobierno títere. No era un préstamo en bonos alemanes y no pudo ser incluido en esa quita. Tampoco fue incluido en el pago de reparaciones de 1945.

Atenas no insistió más por la inestabilidad del país. Los combates en Grecia no terminaron en 1945. Al finalizar la II Guerra Mundial comenzó un conflicto civil. De marzo de 1946 a octubre de 1949 las fuerzas izquierdistas y conservadoras de la Resistencia se enfrentaron. Hasta 158.000 griegos perdieron la vida y los desplazados alcanzaron el millón.

Grecia cobró en 1960 unos 115 millones de marcos alemanes como compensación a las víctimas individuales de la II Guerra Mundial. Alemania Occidental se cerró en banda después de esa fecha con la excusa de ser un país dividido: el Estado oriental también debía participar.

Atenas tampoco pudo apoyarse en el Acuerdo 2+4 para la reunificación alemana firmado en 1990. Ese pacto perdona a los germanos el pago de reparaciones de guerra: “Alemania sabía que debería pagar compensaciones si se llegaba a un tratado de paz definitivo. Con ese acuerdo consiguió firmar todos los puntos incluidos en un tratado de paz convencional pero sin definirlo así”, subraya Constantin Goschler, experto en reparaciones de guerra.

“Los Estados no están interesados en ser considerados responsables por lo que han hecho en el pasado. Muchos causaron episodios desagradables”, abunda Goschler. La judicatura internacional debe, además, plantearse lo lejos que se puede volver en la historia para reclamar reparaciones: “Siete décadas podrían ser demasiadas”.

También juega en contra de Atenas la naturaleza de la reclamación. El Gobierno busca una compensación de Estado a Estado, algo obsoleto hoy. Alemania Occidental desembolsó casi todas sus compensaciones a denunciantes a título individual. La reclamación griega, en cualquier caso, podría formularse de esa forma ante la justicia internacional, según aseguran los expertos. Varios analistas han exhortado a Atenas a centrarse en el préstamo aprobado por el gobierno títere. Esa demanda sí tiene posibilidades de avanzar si se considera como un crédito ordinario y no como parte de las reparaciones de guerra. El total podría ascender a los 70.000 millones de euros si se tienen en cuenta los precios actuales y los intereses. Esa cifra es superior a lo aportado por Alemania en los rescates helenos. Incluso jugaría con bazas legales a su favor. Grecia podría tener documentos con los que acreditar que la Alemania nazi comenzó a pagar la deuda antes de abandonar el país. Eso demostraría la existencia del préstamo y su naturaleza como crédito ordinario.

Berlín se resistirá probablemente a pagar un solo euro. Su perspectiva es clara: si pagan a Grecia deberán pagar a todos los demás.

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